
Francesco Tonucci cuenta la experiencia practicada
en Fano, una ciudad italiana donde como dice el propio autor “la
ciudad es devuelta a los niños/as y a sus juegos”.
En esta experiencia se quiere demostrar que la participación
de la infancia es fundamental para que las ciudades tengan arreglo.
Este proyecto realizado en Fano (Italia) también
se está realizando en otros lugares como Palermo, Rosario
(Argentina) y también, en siete municipios de la comarca
de Barcelona y en Alcobendas (Madrid).
El Casco Viejo de nuestra ciudad, es un espacio privilegiado
para vivir y disfrutar. Sin embargo, se ha desarrollado y se está
desarrollando bajo un parámetro que corresponde a un modelo
de hombre adulto y trabajador, en torno a ese estereotipo. ¿Qué
ocurre? Que el barrio se convierte en un lugar para trabajar, comprar,
ir a la oficina, y el coche cada vez es más protagonista
. Por ello, en los últimos años, se va renunciando
a que el barrio sea un lugar de encuentro y de intercambio.
Partiendo de esta premisa, recogemos la idea de Tonucci
y damos un papel protagonista a los niñ@s, les damos la palabra,
les permitimos expresar opiniones y los adult@s nos ponemos en actitud
de escucharles, de desear comprenderlos y con voluntad de tomar
en cuenta aquello que dicen.
En 1998 se realizó una experiencia en el Casco
Viejo. El Colectivo Aldezar, en colaboración de los Centros
Educativos del Barrio y de la periferia la ha llevado a la práctica.
Durante dos semanas y participando 60 niños
y niñas del barrio con el lema de trabajo “Calles
y plazas, un lugar para vivir y disfrutar”, pudieron
disponer de un espacio para la creatividad, donde se analizó,
debatió y se propusieron posibilidades de recuperación
de espacios públicos del barrio.
Se llevaron a cabo distintas actividades, se elaboraron
maquetas sobre plazas, montajes de diapositivas, un video, y una
serie de propuestas muy concretas de actuación para la mejora
de calles y plazas.
Estas propuestas iban encaminadas a poder volver
a jugar en la calle, a convivir con l@s vecin@s, ir a la escuela
sol@s, compartir las plazas con los ancian@s, y en definitiva, gozar
de su barrio.
En pleno siglo XXI, durante un sólo día,
nos proponemos hacer todo eso realidad en el Día del Casco
Viejo.