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EL MISTERIOSO MUNDO DE LOS SUEÑOS - Artículo revista Aldapa

Reflexiones sobre el taller de sueños. Taller impartido en la Comisión de Mujeres de la AA.VV. Alde Zaharra dirigido por la Dra. Psi. Mª Antonia Vargas Truyol.

Desde la más remota antigüedad, las personas nos hemos sentido intrigadas por el sentido de este singular fenómeno que compartimos todos los seres humanos. Cada año, dormimos aproximadamente cuatro meses, de los cuales un mes lo pasamos soñando; es así, aunque no nos acordemos de lo que hemos soñado. A lo largo de nuestra vida pasamos un promedio de 25 años durmiendo, de los cuales soñamos entre cinco y siete.

El taller de sueños se mueve entre dos ejes, por un lado, dar respuesta a la pregunta « ¿Por qué y para qué soñamos cada noche?» y por otro lado, aprender a entender el código secreto de nuestros sueños.

¿POR QUÉ Y PARA QUÉ SOÑAMOS CADA NOCHE?

La respuesta a esta pregunta implica a la biología de los seres vivos en un sentido global; puesto que la función del sueño tiene efectos en la mantención, restauración y crecimiento del sistema óseo-muscular, del neurológico, del inmunológico y del psicológico.

Del total de las horas de sueño, apenas un 25 % se utiliza para el descanso muscular y restauración de los circuitos neuromusculares del organismo deteriorados durante el trajín del día.

El 50 % del tiempo de dormir, se utiliza para la restauración de circuitos cerebrales asociados con la memoria (mantención de hábitos adquiridos), crecimiento del organismo en los individuos jóvenes, restauración del organismo en los individuos adultos y ajuste general de todos los sistemas del organismo. En este ámbito, es cierto que el estado de la piel y del ánimo general de una persona dependen, en gran medida, de la calidad y cantidad de horas dormidas cada noche. Llama especialmente la atención la cantidad de trabajo que se despliega en el sistema inmunológico del organismo mientras se duerme.

El último 25 % de tiempo dormido, es el que utilizamos para soñar. Es muy sorprendente que durante este tiempo el consumo energético del cerebro es mayor que el que se utiliza cuando estamos despiertos. Al parecer entre las funciones de la actividad cerebral mientras soñamos están: la eliminación de información inútil, la asimilación de aprendizaje significativo producido mientras estábamos despiertas estudiando o reflexionando, el ensayo de respuestas nuevas y globales a las circunstancia vitales en la que estamos inmersas y nos preocupan. No obstante, la función principal de soñar es consolidar nuestra individualidad psicológica. Esto es, mantener un sentido de continuidad a nuestra historia personal, desde nuestra íntima subjetividad.

Considerando estos y otros elementos que caracterizan el funcionamiento de nuestro cerebro, de un modo didáctico y ameno, el taller es una invitación a dormir bien y una reflexión sobre la salud integral que se proyecta hasta el sentido de nuestra vida.

CONOCIENDO EL CÓDIGO SECRETO DE NUESTROS SUEÑOS

La interpretación de un sueño es la Vía Real para llegar al “Continente Negro”, nuestro inconsciente. El sitio donde están guardados nuestra historia personal, familiar y colectiva; y con ellas, la posibilidad de dar un giro creativo en nuestro destino al ir incorporando a nuestro autoconocimiento nuestros talentos secretos.

Un sueño es un mensaje codificado de un modo muy íntimo, refleja una dimensión de nuestra identidad; interpretar un sueño propio es un viaje al centro de una misma. Un viaje cargado de ansiedad e intriga (al comienzo), compromiso con la tarea (en pleno trabajo de interpretación) y sorpresa (cuando leemos el mensaje inesperado y creativo que nos enviamos a nosotras mismas).

La traducción del lenguaje del sueño en contenidos claros, es una tarea lenta que se hace a través de un método preciso, con mi colaboración (como directora del grupo) y la del grupo; no obstante, la clave final siempre la tiene la soñante, quien en un momento determinado del trabajo colectivo, configura los elementos del sueño en una percepción global de un aspecto de sí misma.

El fin de la interpretación de los sueños es tender a la integración de distintos aspectos de nuestra identidad. Para reforzar esta dirección de integración de aspectos opuestos y desconocidos, trabajamos con mandalas. Además, estos mandalas ayudan a la evocación y memorización de las imágenes e historias soñadas.

Un mandala es una figura geométrica, utilizada por las tradiciones místicas desde tiempos inmemoriales, que ayudan a la concentración de una persona en sí misma, reduciendo los factores de dispersión exterior. En este sentido, son una herramienta de meditación (ver imágenes).

Esta meditación se considera “activa”, en la medida que la persona se centra en una actividad sencilla, placentera, que le reporta serenidad y paz interior. El trabajo con los sueños es paralelo a la creación y pintura de mandalas; hermosas figuras coloreadas accesibles a todo el mundo, que reflejan nuestro propio mandala interior. Este mandala interior, es el que nos guía en la búsqueda de un sentido de Unidad y de paz profunda, es lo que se llama nuestro Ser Esencial, o la parte divina que todos llevamos dentro.

Esto que puede parecer esotérico y místico, es muy cercano; experimentamos la búsqueda de integridad en el trabajo mismo que ha hecho cada participante en el grupo. He seleccionado elementos de algunos sueños (con autorización de sus autoras y cambiándoles el nombre) que reflejan aspectos del “Continente Negro” de cada una, sea en la dimensión personal o en la familiar o en la colectiva que dije antes. Cada sueño puede tener elementos de estos tres aspectos; no obstante, cada sueño enfatiza más en uno o en otro.

La traducción del contenido de cada sueño es una elaboración marcadamente subjetiva, por lo que las circunstancias, acciones, personas y objetos de un sueño tienen gran valor comunicativo para el soñante; no obstante, como compartimos tantos indicadores culturales, los temas tratados en cada sueño nos interpelan a todas. Lo que siempre me sorprende, es la creatividad de cada persona para expresar en su sueño la circunstancia que está viviendo.

Llegadas a este punto, es necesario anotar que cada elemento del sueño representa un aspecto de la propia soñante. Es así como personas impensables en nuestras horas diurnas, personifican mientras soñamos aspectos de nosotras mismas. Es frecuente que personas que nos caen mal, se cuelen en nuestros sueños trayéndonos mensajes importantes para nuestra evolución interior.

Ahora veamos, en primer lugar , ejemplos de sueños que tocan temas que corresponden a esquemas repetidos de comportamiento, asociados a circunstancias que inquietan a las soñantes.

Un tema clásico entre las mujeres es el de los límites que ponemos a nuestro espacio vital:

Koré, una mujer madura, noble, activa, con capacidad para organizar, decidir, resolver problemas, comprometida con su necesidad de aprender; pero, con dificultad para serenar su mundo interior y hacerse consciente de su capacidad para enfrentarse a los problemas que la agobian. Koré, nos cuenta un sueño rico en elementos que le ayudan a tomar consciencia del estado de estrés en el que está sumergida en el momento en que nos lo relata:

«Estoy en una cocina-almacén de una casa de pueblo, está destartalada. Estoy con un cuchillo en la mano pelando patatas. Pienso que habría que cerrar las puertas, arreglar de alguna manera, pues la puerta, que no cierra bien, da directo al campo. Estoy preparando algo de comer para alguien. Escucho un ruido extraño; me escondo en un rincón, con el cuchillo en la mano. Entra un hombretón fuerte, con mala intención; pienso que todo está perdido para mí. Entonces, con miedo, lo enfrento amenazándolo con el cuchillo. Me sorprende que el hombretón se asusta. Yo le pongo una cara de gran enfado. El tío me mira asustado y se va. Despierto con la sensación de sorpresa de haberlo asustado».

En términos generales, el sueño habla de amenaza (el hombretón) y de límites personales vulnerables (las puertas poco seguras). Además, en este sueño aparecen otros elementos muy interesantes y frecuentes en los sueños de las mujeres.

Se desarrolla en la cocina: espacio físico de transformación (generalmente, en beneficio de terceros); el entorno está “destartalado”: esto apunta a espacios internos que necesitan restaurarse, revisarse. Ella tiene todo el tiempo un cuchillo en la mano (primero para hacer algo para los demás: preparar el alimento) y después para autodefenderse. Finalmente, llama la atención la sorpresa de Koré de ser capaz, con poco esfuerzo, de protegerse y salir bien de una situación percibida como amenaza.

En una de las conclusiones del sueño, Koré asume: “ Estoy desconectada de mi potencia y lo noto en muchas cosas. Pienso en cómo era cuando era una chavala....”

Ceres, una dama y una madraza en toda regla, nos cuenta un sueño en el que la propia soñante manifiesta la contradicción (agrado y desagrado) de vivir con el espacio interior lleno de tareas y responsabilidades que corresponden a otros:

«Estoy en la cocina, donde suelo preparar el desayuno; dándole a batir el colacao, con prisa, nerviosa; llamo a mi hijo avisándole que son las nueve; él como si nada, como siempre; yo estoy un poco abrumada y decidida a mandarlo al cole aunque sean las nueve y algo. Después de insistir, caigo en la cuenta de que son las nueve de la noche y no de la mañana como yo pensaba ...»

En términos generales el sueño habla del afán y agobio de resolver los problemas de otro; la dificultad de delegar; el presionar automáticamente; el hábito de pensar que si no organizo, todo se va a desordenar. A partir de este aparente pequeño sueño, Ceres, sintetiza: “Organizo y controlo la vida de todos; esto me gusta.... aunque hay días en que me siento agobiada y sobrepasada de estrés, entones exploto y pido socorro a gritos”.

Por el contrario, veamos un sueño en que la soñante se siente avasallada por las demandas externas, que no sabe como controlar.

Afodiana, una mujer dinámica, expresiva, afectiva, alegre y orgullosa de su cuerpo que luce con gracia; está satisfecha con los cambios que ha impreso a su vida. Una mujer feliz en su madurez. Veamos una secuencia de un sueño que nos comparte:

«Estoy en mi casa haciendo cosas, tocan el timbre; es una chica que me cae muy mal en la realidad, entra hasta mi cocina con unos amigos de ella. Me pregunta: “¿Qué tienes en el refrigerador para darnos?”. Lo abre ella misma; está lleno de tartas, champagne, hasta un flan que me hace una amiga muy querida. Pues se lo reparten todo. Yo estoy enfadada; me siento fatal y pienso “tiene mucha jeta esta tía”».

En este sueño vemos como el espacio casa (que representa el proyecto personal) es invadido por las necesidades de otros, dado que Afodiana no pone freno alguno; e incluso, las demandas de otros colapsan el propio espacio de transformación personal (la cocina), llenándose de cabreo y resentimiento impotente.

Afodiana comenta entre las conclusiones: “a veces me pasa que mi cordialidad es usada para aprovecharse de mí. Este sueño me habla que soy engañable (para decirlo de forma elegante).”

Otro sueño que habla de los límites en el espacio personal, es el siguiente, que pone el acento en el esfuerzo para hacer respetar este espacio propio. Lo ha soñado Minerva, una dama encantadora, muy activa en su comunidad, que disfruta de haber terminado, por fin, de criar y cuidar a los hijos y tener tiempo para sí misma :

«Estoy en una fiesta tradicional como de rumanos, algunos están jugando dinero y apuestan mucho. Un hombre alto obliga a un hombre pequeño a que apueste. El pequeño pierde. Después el alto se dirige a mí y me dice que apueste. Yo no quiero. Esta presión me sabe muy mal. Tengo el dinero en una caja, se la entrego a mi padre para que me lo cuide. Entonces yo cojo una vara y le doy con ella al hombre alto y a otros dos hombres que también han empezado a presionarme. Con la vara hago movimientos a mi alrededor para que no se me acerquen. Chillo: “No pueden obligar a la gente”. Con mis gestos y palabras quiero dejar claro que no me pueden obligar.»

En este sueño se observan dos partes. En la primera el sometimiento al abuso (el hombre pequeño es avasallado por el grande) y en la segunda, las estrategias de autocuidado y autodefensa de la propia individualidad. Lo bonito de este sueño, es que Minerva se apoya en su propia fortaleza interior (representada en la figura del padre que cuida sus tesoros), con un espíritu de auto-afirmación basado en el razonamiento y el derecho individual.

Minerva reflexiona: “Estoy en un proceso, a veces me siento agotada psicológicamente, sin fuerzas para tirar del carro, como en la primera parte del sueño; y otras me siento luchadora, con fuerza para buscar la solución. Y así estoy, días buenos, días malos. Lo importante es saber que depende en gran parte de mí ”.

La vara del sueño de Minerva, es análoga al cuchillo del sueño de Koré que revisamos antes. La diferencia es que Minerva con su vara siente más dominio y control de la situación, en cambio, Koré, se sorprende de la maestría que puede alcanzar con su cuchillo, pues no sabe o no recuerda, que sabe y que puede, ser la creadora de sus circunstancias.

En un ámbito distinto, Juvenus, una mujer joven y atractiva que lo está pasando mal a causa de las decisiones amorosas y laborales que no se atreve a tomar, nos cuenta:

«Es de noche, corro agobiada por las calles del Casco Antiguo, que están llenas de gente, hay unos dragones chinos y unos muñecos raros. Entro a una peluquería. Me siento a esperar que me atiendan. Me percato que no es a la peluquería que voy siempre, que no es la mía. Temo que el peinado que me hagan quede mal. Sin pensar me paro y me escapo. Al salir de la peluquería me doy cuenta que voy descalza; entonces, veo unas zapatillas colgadas en una canalera.»

En términos generales, el sueño habla de querer resolver una situación complicada, bien escapando o bien con una actitud pasiva e infantil. Además, en este sueño aparecen también, elementos frecuentes en los sueños de las mujeres: ir a la peluquería, lo que representa la ilusión de que otra persona (bajo la responsabilidad de otro) mejore su imagen; correr con los pies descalzos, que representa la percepción de la propia vulnerabilidad. No obstante, Juvenus percibe que es ella la que tendrá que asumir su situación: decide salir de la peluquería por que teme que la dejen mal, y las zapatillas (una forma de proteger sus afectos) se da cuenta que están a su alcance. Este sueño es una invitación a la autonomía afectiva.

En una de las conclusiones del sueño, Juvenus, reflexiona “¿Qué me impide hacer lo que sé que tengo que hacer?”

Artenea, una mujer profesional, ejecutiva, comprometida con sus ideales y amante de sus sobrinos; ella es una singular mezcla de valor y timidez. Nos relata divertida y sorprendida el siguiente sueño:

«Voy por la calle Amaya. Me asomo a la Plaza de Toros. Todo está en obras; bajo a la Plaza del Castillo. Me encuentro con la Barcina en silla de ruedas, sube una cuesta con dificultad. Hay mucha gente y todo el mundo chilla. Nos vamos muchas amigas a comer juntas; entre ellas va la Barcina; entonces aprovecho y le digo: “estás mala, pero el remedio es fácil”; yo le aviso esto para ayudarla.»

En términos generales, el sueño habla de querer resolver una situación percibida como muy compleja, con gran esfuerzo y agotamiento personal (la ciudad está en obras y ella se desplaza en silla de ruedas con dificultad). Sin embargo, su voz interior la serena, pues ella tiene los recursos para salir adelante. Su voz interior le dice: “no te dejes impresionar por la puesta en escena de los problemas que te agobian”.

En segundo lugar , están los sueños que se refieren a la identidad familiar de la soñante. Esta clase de sueños toca esquemas muy profundos de nuestra historia que marcan nuestra personalidad. Tocan convicciones nucleares de nuestra identidad; una realidad subjetiva que no se modifica, aunque sepamos racional y razonablemente que estamos equivocadas y que otros nos confirmen que estamos equivocadas. Aún así, no podemos cambiar la emoción-convicción que nos hace daño.

Afodiana, una mujer llena de vitalidad y capacidad para disfrutar, entre los sueños que nos ha compartido este es especialmente ejemplar:

«Suena el timbre de mi casa; abro, es mi jefa y seis jóvenes, traen botellas de licor falsificadas y un montón de carpetas de trabajo. Les pregunto: “¿para qué llevan todos estos trastos?”. Mi jefa me dice: “son para trabajar”. Yo protesto: “¿por qué no hacer esto en la oficina?”. Me responde: “en la oficina están en obras”. Cabreada, me dirijo a la cocina; allí hay mas jefes, preparándose café, los pozos del café los tiran por el fregadero; hay carbón por todos lados. Pregunto: “¿ qué significa todo esto?”; me dicen que son para trabajar. Me sereno, asumo que trabajarán en mi casa. Uno de los jefes me comenta lo singular de mi cocina, me dice que le agrada la reforma que he hecho.»

Este sueño toca el tema de asuntos pendientes que deben ser tratados en casa; llama especialmente la atención el tema del carbón, que Afodiana asocia con todos los castigos recibidos de niña a causa de su impulsividad, su hedonismo y su curiosidad: “dí mucha guerra; entiendo a mis padres, pero yo he quedado con un poso malo; algo que aún no he resuelto. En el fondo siempre me he sentido como un ‘cardo borriquero'”.

El sueño trae a su consciencia recuerdos de su infancia, pero también, el resultado de todos sus esfuerzos por transformarse y evolucionar como persona (en el sueño, es un jefe el que la felicita por las reformas). Además, el sueño es una invitación a tirar el “poso malo” por el fregadero. Lo cual, pese a lo atractivo de la invitación, es muy difícil de llevar a cabo.

En otro sueño de Afodiana, aparece el contrapunto a la maldición del “cardo borriquero”, un señor admirado por ella le entrega una bendición: “nena, tu vales mucho”

En tercer lugar , están los sueños que paralelamente con referirse a un tema de la vida personal, se imbrican con la dimensión colectiva, tanto a nivel social, como a nivel de símbolos arquetipiales. Estos son símbolos que compartimos todos los seres humanos a través de los tiempos y las culturas.

Minerva, a veces ha confesado: “he sido durante años parte de la ‘mayoría silenciosa', ocupada de mis hijos, mi casa, de estirar el presupuesto, de hacer magia con la economía, mi pequeño y a veces agobiante, mundo”. Comparte con nosotras este sueño en un momento cuando hacía el balance del fracaso de su compromiso con la causa de la Plaza del Castillo:

«Estamos como en guerra; nos fijamos que se desata un principio de incendio en la biblioteca; estoy muy preocupada por los documentos y objetos que allí se conservan; muy afanada participo en la tarea de salvación de los libros. En ese momento, entra un niño llorando y me pide atención; yo lo siento a un lado y le digo: “ahora, no; hay que salvar los libros”. Despierto con una sensación de culpa».

En términos generales, el sueño habla de un conflicto entre su rol femenino-maternal tradicional y su rol de mujer activa comprometida con su comunidad. A través del lento proceso de interpretación del sueño, ella vuelve a afirmar su compromiso como ciudadana y mientras habla, las que escuchamos no sabemos si habla del sueño o de su compromiso cívico: “no tenía dudas, sabía donde tenía que estar; temía porque se trataba de la destrucción de la historia y la cultura; cuando entró el niño, estaba segura que no podía dejar de temer por los libros; ya no doy protección al niño, ahora doy protección a la ciudad; tenía que actuar para salvar lo irrepetible, lo irrecuperable. Ahora pensándolo, el niño del sueño recibía la mejor lección: le estaba salvando su pasado, para su futuro; le estaba mostrando el camino, enseñando lo que es importante. Enseñándole a cuidar sus raíces”.

Minerva va encontrando un nuevo sentido a su vocación maternal. Reflexiona en voz alta: “si tuviera que elegir otra vez, sabiendo cómo se iban a desarrollar las cosas [está hablando de la Plaza del Castillo] , volvería a ubicarme donde he estado”.

Todos los sueños aquí anotados, muestran una pequeña parte del trabajo realizado con cada uno. Además, de haber sido interpretados y reflexionados grupalmente, también cada participante trabajó sus sueños con más profundidad: con la elaboración de mandalas (cada sueño tiene su mandala), y con visualización (o dramatización) del sueño. Esto, a fin de pulsar hacia la resolución del problema planteado en el sueño, en los mismos términos que espontáneamente creó nuestro cerebro.

Siempre digo que el trabajo con los sueños es “homeopático”; nuestras grandes contradicciones, las resolvemos en un proceso de pequeñas dosis de integración, a través de los dibujos, las imágenes, la dramatización, en un hacer imperceptible, de gran respeto hacia nuestro yo profundo o ser esencial; nuestro movimiento va siempre en dirección a ser una okupa legítima de nuestro “Continente Negro”.

De tal modo, que después de pintar un montón de mandalas, trabajar con varios sueños, vamos despejando obstáculos a veces dolorosos, para sentirnos mejor con nosotras mismas y nuestra vida. Esto es señal sólida de que hemos dado con la Vía Real a nuestro yo profundo.

Dra. Psi. Mª Antonia Vargas Truyol
Tel. 948 13 10 36 - 678 023 857
En Iruña, Octubre 2003